Adelfa
Adelfa
Sonriente espera la llegada del huérfano de memoria,
aprisionado por la frígida obligación cultural,
vive y pasa las décadas en las que espera que
alguien le traiga el cándido significado de su agresión.
Adorna los rincones mientras; en vigilia.
¡He! de aquel que ose acercarse, pues con el mínimo rose de dedos,
se procurará un dolor tan agudo que intentará sobornar a Caronte
para que lo ayude a pasar el lago.
Inoportunas, todas las noches de belleza heredada.

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