Adelfa
Adelfa Sonriente espera la llegada del huérfano de memoria, aprisionado por la frígida obligación cultural, vive y pasa las décadas en las que espera que alguien le traiga el cándido significado de su agresión. Adorna los rincones mientras; en vigilia. ¡He! de aquel que ose acercarse, pues con el mínimo rose de dedos, se procurará un dolor tan agudo que intentará sobornar a Caronte para que lo ayude a pasar el lago. Inoportunas, todas las noches de belleza heredada.